Opinion

¿Quiere usted vivir sin trabajar?

Imagínese un país en el que nada más nacer le digan: "¡Bienvenido al mundo! No te preocupes por nada, tienes todas tus necesidades básicas cubiertas, sólo tienes que decidir a qué hobby te quieres dedicar en la vida". Es el sueño de cualquier mortal, recibir un sueldo mensual y vitalicio sólo por haber tenido la suerte de nacer en un determinado país.

Este mundo idílico sólo tiene un pequeño inconveniente, y es quién o quiénes serán los que pongan los fondos para pagarnos ese salario.

14651258173644Pero no seamos tan aguafiestas. Recibir un sueldo público a cambio de nada ya existe en Alaska, cuyo Gobierno paga 2.000 euros mensuales a cada persona para repartir los ingresos procedentes del petróleo. Pero a ver quién es el valiente que se atreve a irse a vivir a 50º bajo cero, aunque sea gratis. Hay países occidentales como Finlandia, Alemania y Holanda que se han planteado implantar una Renta Básica, pero como una forma de simplificar los complejos subsidios sociales ya existentes, reducir las desigualdades y garantizar unos ingresos mínimos para todos. Al final han rechazado la idea por irrealizable.

Partidos populistas, como Podemos en España -de ahí la iniciativa de Pablo Iglesias- o los Verdes en Reino Unido, también han propuesto en varias ocasiones la posibilidad de instaurar una Renta Básica Universal. Pero sus argumentos son tan maravillosos sobre el papel, y a la vez tan utópicos, que se escapan a cualquier razonamiento lógico. Dicen que se crearía una sociedad rebosante de felicidad en la que todas las preocupaciones elementales desaparecerían. Si cada ciudadano sabe que tiene sus necesidades básicas cubiertas -explican-, las personas elegirían el trabajo sólo en función de lo que les hace felices y no en función de un sueldo. Y se potenciaría la creatividad, el emprendimiento y el voluntariado.

Lo que no explican estos vendedores de la felicidad universal es de dónde van a salir los fondos necesarios para pagar la fiesta. Esa cantidad tendría que salir de una brutal subida de impuestos a los abnegados ciudadanos que siguieran trabajando. Y que no serían muchos, porque a ver quién es el guapo que querría seguir levantándose temprano por la mañana teniendo ya un salario seguro de alrededor de 500 euros mensuales en el bolsillo, como propone el vicepresidente del Gobierno español.

unnamedEspaña se quedaría sin barrenderos, sin dependientes y sin camareros. Nadie elegiría una profesión mal pagada. Tampoco nadie tendría especial motivación para buscar un empleo mejor remunerado. Los empresarios, a su vez, deberían poner un yacuzzi a cada empleado para convencerle de que saliera de casa para ganar algo más de los 500 euros de la Renta Básica. Con costes laborales tan disparatados, las empresas no podrían alcanzar la rentabilidad y serían muy poco competitivas para pelear en los mercados internacionales.

Esta Renta Básica Universal también provoca otra serie de incógnitas de difícil respuesta. ¿La sanidad y la educación públicas dejarían de ser subvencionadas por el Estado y estarían a cargo de cada persona? ¿Cobraría la misma Renta Básica un directivo que un empleado? ¿Tendrían derecho los extranjeros a recibir ese salario? ¿Cómo afrontaría España el previsible efecto llamada que se produciría?

Desgraciadamente, creo que nos tendremos que resignar a seguir soñando con que quizás algún día podamos vivir sin trabajar.

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